Anochecer es como amanecer, sólo que cuando anochece el sol está del lado equivocado, algunas veces pensamos que la oscuridad jamás terminará, cuando parezca que las penumbras controlen por completo esta tierra, surgirá de nuevo sol y con sus rayos de justicia, iluminará hasta el más recóndito espacio en el alma de la oscuridad.

Melissa Meroon

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Capitulo 7: Malas decisiones

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Sentada frente a una banca en el jardín real, esperando la hora en la que “Darkrai” atacara, sabía que estaba tramando algo, sabía que ella no se quedaría de brazos cruzados frente a la advertencia que le había hecho Sirnight. Es ya 31 de diciembre, hoy es cumpleaños de “Úrsula Moore”, así es, el último día del año de cada 100 años “Oscuridad Absoluta” cumple 1 año para los humanos, un año más en su eterna vida de miseria en su alma y podredumbre en su corazón a la que está condenada, el rey ha organizado un gran festejo, en verdad ignoran que están festejando. La destrucción muy pronto alcanzará a todos si yo no hago algo, me han mandado aquí para impedir una guerra entre humanos y Pokémon. Jamás imaginé lo que me tenía preparado Darkrai. Por fin ha sanado mi herida naturalmente y últimamente “ella” no ha venido a torturarme, no desde que el psíquico le dijo lo que pensaba hacer, un viento siniestro envuelve mi cuerpo del sólo pensar qué podría pasar si me tiende una nueva trampa, tampoco puedo pronunciar una palabra gracias a que ella me ha robado la “gota de cielo”, necesito recuperarla, pero para eso necesito primero encontrar a su Mightyena. Sus planes son claros, pero yo tengo que tomar una decisión, ¿En quién puedo confiar?, él vio en mi visión que le daría la carta a Caius, ¿si cambio de opinión podría verlo Sirnight? No, no lo creo, después de esta noche todo podría cambiar, tengo mucho que pensar.

– ¿Señorita Meroon? -. Venía Caius hacia mí, siempre había notado que él sentía algo más por mí que una simple amistad, sus ojos eran diferentes cuando se dirigía hacia mí.

– Señorita Meroon pero ¿qué hace aquí?, usted debería estar en cama -. Le enseñé la cicatriz en el cuello.

– Sí, ya veo, así que ya esta recuperada, pero entonces ¿qué pasará ahora? -. Lo tomé de la mano y le indiqué que deberíamos ir a un lugar más privado a hablar. Llegamos al despacho del rey, en donde había una pluma y un pergamino de papel en el cual yo podría escribir, fue entonces que redacté algo simple pero entendible:

“¡Ayúdame! Tengo que encontrar una joya, que perdí el día que llegué aquí, esa joya es curativa y podrá ayudarme a hablar con ustedes, todos están en grave peligro, avísale a Virgil que quiero verlo para entregarle una carta, tú ve a buscar esa joya, te haré un mapa de las posibles localizaciones donde puede estar enterrada !por favor!, ¡tiene que ser esta noche!, ¡apresúrate!”.

– ¿Qué?, ¿habla usted enserio?, ¡deberíamos avisarle al rey!, Esto, esto no puede estar pasando, ¿Cómo es posible que todos estén en peligro?

“¡Por favor!, no podemos perder más tiempo en explicaciones, haga lo que le digo, esto será por el bien de todos, de usted dependerá la vida de sus amigos, por favor Señor D’Wright, la vida de muchas personas depende de usted”.

Inmediatamente terminé un mapa con varias localizaciones en donde Úrsula planeaba esconder la joya, ahora tenía que explicarle a Virgil que tenía que hacer con la carta que iba a mandar anteriormente con Caius, nadie debería saber que la mandaría con él, pues su vida correría peligro. Tomé esa decisión, arriesgando la vida del señor D’Wright pues él estaba ya implicado conmigo, gracias a las advertencias de Sirnight, ahora Úrsula sabía que él era un estorbo más en sus planes y que como todo estorbo debería ser neutralizado, o peor aún eliminado.

– Señorita Meroon, ¿mandó usted hablarme? -. Era Virgil Mercier, amigo del señor D’Wright desde hace mucho tiempo, parecía algo desaliñado para ser un mosquetero, siempre con esa coquetería al sonreír. Inmediatamente comencé a escribir lo que tenía que hacer, la carta había sido hecha ya, sellada con el simbolo de la corona,esta carta era de un rango secreto; por lo que le di indicaciones:

“Debes entregar esta carta al rey, si algo llegara a pasar hoy, quiero que la guardes y la leas, no debes comentar esto con nadie y por ningún motivo dejes que “Sirnight” se acerque a ti, no puedo explicar todo ahora, pero espero que por favor hagas todo lo que te digo al pie de la letra, de que hagas esto depende la vida de muchas personas”.

– ¿Esto es una broma no? -. Puse cara de seriedad. Parecía que en la vida del señor Mercier, absolutamente todo era parte de una broma pesada, crucé los brazos e hice un “NO” con mi cabeza.

– ¡Por dios!, yo… ¿yo no puedo dársela mejor a Úrsula para que ella le de esta carta al rey?-. ¡Demonios!

“¡DE NINGUNA MANERA SEÑOR MERCIER, Úrsula Moore no debe de enterarse de esto nunca!, ¿me ha entendido?, todo ocurrirá hoy en la noche cuando todo mundo esté muy distraído por la fiesta que darán para Úrsula, debe ser cuando su majestad se retire a descansar cuando tú debes darle esa carta, ¿podrás hacerlo?”. 

Terminé de escribir todo esto, parecía que Virgil aún tenía un poco de desconfianza hacia mí.

– ¡Está bien, lo haré!, ¿Caius sabe de esto? -. Afirmé con la cabeza.

– Pues si Caius está de acuerdo debe de ser para una buena causa así que lo haré -. Terminó retirándose, le recordé que de esto Úrsula Moore no podía enterarse, parecía estar algo confundido pero confiaría en que el podría hacerlo.

Era mediodía, a su majestad le gustaba invitar a la mesa a sus mosqueteros pues sentía que ellos le daban mucha vida a su palacio, comían con nosotros también Úrsula, Sirnight, Thomas, Kyllian, Virgil y por supuesto su majestad. La comida fue servida en bandejas de oro, festejando el gran “cumpleaños” de la “señorita” Úrsula, el rey mandó cocinar un gran festín, sentía mucha repulsión estar sentada en la misma mesa en la cual oscuridad absoluta era el centro de atención, ninguno de ellos sabía quién era en realidad Úrsula Moore, ni las atrocidades que había hecho.

– ¿Dónde está Caius D’Wright? -. Preguntó Úrsula desconcertada viéndome fijamente, como si supiera ya de que se trataba todo esto.

– Creo que fue a cazar, esta mañana me avisó que lo haría, yo quería ir con él, pero el señor Virgil no me dejo hacerlo -. Dijo el joven Kyllian algo desanimado.

– ¿A cazar?, en este tiempo no creo que encuentre mucho que cazar -. Continuo Sirnight insinuando a Darkrai que mi plan ya había sido puesto en marcha, el resto de la comida estuvo llena de insinuaciones y miradas de odio, a las cuales yo sólo les arrojaba una sonrisa.

Poco después de terminar la comida, Moore llegó a mi habitación con Sirnight, pero lo que no sabían que es había traído conmigo al pequeño Kyllian al que tanto repudiaban, para que impidiera que si quiera me tocaran.

– ¡Melissa Querida!, pensé que estarías sola, quería hablar contigo de un asunto muy delicado, ¿Joven Kyllian, podrías dejarme a solas con Melissa? -. Parecía que Darkrai estaba desesperada por sacarme información.

– ¿A solas?, pero si él se va a quedar aquí, no será tan “a solas” -. Apuntaba Kyllian a Sirnight, este indignado se abrió paso hacia el jardín del palacio, fue entonces cuando asentí a Kyllian con la cabeza, entendió así que me podría dejar a solas con Úrsula.

– Vaya, vaya, vaya, parece que la “valiente doncella” ya tiene a un héroe guardián que velará por ella cuando su amado no se encuentra -. Hice una cara de indiferencia ante ese comentario sarcástico de tan mal gusto.

– ¡No estoy jugando Meroon, ahora mismo me vas a decir dónde diablos está Caius y que es lo que estas planeando!, esto ya no es más un juego para mi querida, ¿acaso quieres que algo completamente malo le pase a Caius?, no sé tal vez no vuelva vivo de su “cacería” -. Al decirme esto, mi corazón se aceleró demasiado temiendo mucho por la vida de Caius, yo sabía que Darkrai era capaz de todo.

– Vaya, veo que lo estas reconsiderando, ahora ¿serás una linda Pokémon y me dirás que es lo que planeas? -. Tomé veloz mente una almohada y la arrojé a ella tratando de escapar, pero se desvaneció entre las sombras apareciendo justo frente a la puerta.

– ¡Esto no es un juego querida!, vamos ¡dímelo ya!

– ¿Está todo bien ahí?, ¿hola? -. Por el pasillo venía Thomas, con dos grandes paquetes envueltos.

– ¿Sí?, Señor Thomas ¿qué hace usted aquí?, ¿no debería estar ayudando en la decoración del palacio para la fiesta de esta noche? -. Contestó Úrsula algo molesta, quitando las manos de la puerta y dejándome pasar.

– Sí así es, pero su majestad me dio una misión muy especial, alguien tenía que traerles a ustedes hermosas damas, sus atuendos para esta noche y parece que yo fui el indicado, acaban de llegar directamente de Ciudad Porcelana estos dos paquetes -. Algo que le interesaba a Darkrai más que conquistar el mundo era su atuendo, claro la vanidad, no le dijeron ni si quiera cual era su paquete cuando ya había tomado el suyo.

– Parece que le gusta mucho su regalo señorita Moore, Señorita Meroon, este es para usted -. Tomé mi paquete, parecía ser muy costoso, pues estaba envuelto en un muy fino papel aterciopelado, el cual tenía una nota sobre el mismo:

“Señorita Meroon, espero se divierta mucho en la fiesta de esta noche, con cariño

Caius D’Wright”

Caius, él me había comprado un vestido, yo pensé que esto era obra de su majestad, pero me equivoqué, me lo pondría sólo por Caius, ya que en realidad no tenía ningún ánimo de estar en una fiesta esta noche, el plan tenía que salir a la perfección, cuando yo tuviera la gota de cielo de nuevo en mis manos, Oscuridad Infinita sería descubierta frente a toda la alta sociedad del reino, pero más importante aún, frente a su majestad. Abrí ese paquete y entonces vi el vestido más hermoso que haya visto jamás, era de mi color favorito, un color vino hermoso delineaba delicadamente la tela blanca del vestido de gala, venía también con dos pares de tacones de mi medida, color vino también, era muy bello en verdad.

Úrsula se había marchado desde hace tiempo a su habitación, dudo que quiera venir de nuevo cuando vi claramente que ese vestido ocupaba por ahora su absoluta atención, tal y como lo había planeado, la distracción de Darkrai hoy estaría al límite, ordené a manera de prevención que dos guardias vigilaran mi puerta para estar aún más tranquila.

Es víspera de año nuevo, un nuevo año se aproxima, mas no se dé que se tratará el principio del mismo, ¿una batalla entre la oscuridad y la luz? Pensaba esto mientras tomaba un baño, ¿acaso no seré capaz de cumplir mi misión e impedir a toda costa los planes de Úrsula?, ¿su maldad será más fuerte que mi valor? Recordé entonces de donde había conocido a Sirnight, había escuchado varias historias de él antes de venir al palacio y presentarme como Melissa Meroon, Palkia me había contado esas historias sobre cuando los hermanos dragones reinaban el mundo y  como un híbrido los traicionó.

Así es, híbridos son los Pokémon a los que les gusta asimilar la forma humana por mucho tiempo al grado de no recordar su forma Pokémon, estas transformaciones son capaces gracias a el grado de poder de algunos Pokémon, solo los “legendarios” pueden hacer esto, pero hay algunos Pokémon que nacen con esta rara habilidad o poder; igualando así a algunos de más alto rango, algunos son creados para mantener una posición especial junto al consejo Pokémon, otros tantos nacen por casualidad.

Sirnight era un Ralts algo extraño, le gustaba desde pequeño mantener contacto con los humanos, a pesar de estar prohibido el contacto con ellos, ya que los dragones los consideraban bárbaros e impuros, pero ese Ralts desobedecía desde muy temprana edad a sus padres, involucrándose cada día más con la joven especie humana, una gran curiosidad invadía el ser de Sirnight por estas criaturas ya que al estar en contacto con ellas, podía tener visiones sobre el futuro que tendrían cada una, pronunciando solo su nombre, no podía decirles lo que el destino les tenía preparado a estas personas, así que decidió cuando era apenas un Kirlia;  aprender el lenguaje humano y así fue. 10 Años después Sirnight seguía siendo Kirlia y tomaba la forma de un joven, ayudaba a los humanos a saber su futuro. Había pasado desapercibido ese tiempo gracias a su habilidad de transformación y gran astucia, pero una noche fue descubierto por el mismo dios Arceus, este, tuvo curiosidad sobre Sirnight pues su habilidad le permitía escuchar los pensamientos de todos aquellos con quien tenía contacto, al igual que ver el futuro de los mismos, al ver esto la sombra de Arceus “Darkrai” sintió celos, ya que él quería ese poder.

El tiempo transcurría, el dios Arceus cada vez confiaba más y más en Sirnight, al grado de dejarle la misión de vigilar de cerca a los hermanos dragones que reinaban cada uno por separado esta tierra, Darkrai corroído completamente por la envidia, decide engañar con una visión falsa a Sirnight, implantándola al mismo cuando dormía. Sirnight temeroso por lo que podría pasar por esa falsa visión avisa a Arceus de ésta, alegando que si los “Hermanos Dragones” continuaban al mando de la tierra, estos mismos acabarían con la vida en ella. El dios Pokémon confiado por las visiones siempre exactas de Sirnight decidió tomar el poder que le queda por ese siglo para destronar uno a uno a los hermanos dragones, diciendo que su reino había llegado a su fin, enfurecido y cegado por la visión, decide advertirles que jamás deberán entrometerse con la vida de este planeta, de lo contrario ellos terminarían aprisionados para siempre.

Ese sería su destino si algún día decidían interrumpir la vida de la tierra con sus inmensos poderes, decía Sirnight justo la noche cuando estos eran desterrados de sus tronos como dioses y gobernantes de las diferentes regiones. Arceus terminó de usar por completo sus poderes y justo cuando este se retiraba a su letargo dejó a Darkrai a cargo de vigilar el consejo dragón para que el mismo tomara las decisiones en el. Al fin hecho lo que él quería; Darkrai controlaba todos los pasos de los Pokémon desde ese trono de cuarzo negro frente al consejo de los hermanos dragones, siempre oculto entre las sombras, jamás los humanos sabrían que la vida misma era regida por un consejo de Pokémon.

Antes de tomar su puesto como Líder del consejo, oscuridad infinita hace un acto de cobardía, diciéndoles a los hermanos dragones quien había avisado a Arceus de aquella visión del futuro..

– SIRNIGHT -. Fueron esas sus exactas palabras me dijo Palkia.

Sirnight fue juzgado por los hermanos dragones, condenado a pasar la eternidad con sus poderes e inmortalidad, pero sufriendo y viviendo como un humano, después de pasar siglos en una celda hecha impenetrable por los hermanos dragones, Sirnight fue liberado por Úrsula Moore hace poco menos de 200 años, entonces Sirnight fue decretado “libre de culpas”, este se alejó para siempre del consejo dragón y se ha dedicado a viajar por el mundo ayudando a personas ricas a saber su futuro. Hace poco Úrsula se dio cuenta de que no podía leer mi mente, pero ella sabía muy bien quién podía hacerlo. Mandó a su fiel Mightyena a buscar a Sirnight, para proponerle un gran trato, un gran trato que no pudo rechazar, pues su temor hacía Darkrai es igual que el rencor que tiene hacia la hermandad de los dragones.

En ese instante tocaron la puerta, yo estaba vestida ya, era el joven Kyllian, parecía estar nervioso, a lo cual hice sentirle que no estaba solo.

– Lo siento por interrumpir así Lady Meroon, pero es que Caius no ha llegado de cacería, pronto serán las 9 de la noche y el aún no llega -. Al decirme esto mi preocupación creció, era verdad Caius no había regresado, pero yo tenía la plena confianza en que él estaría bien, era un hombre fuerte y sabría protegerse de cualquier peligro.

– ¿Quiere que baje con usted Lady Meroon? -. Preguntó Kyllian algo sonrojado, a lo que asentí con la cabeza, el chico estaba impactado al igual que yo, el vestido que me había comprado el señor Caius, era realmente hermoso, dispuesta ya, bajé del brazo del joven Kyllian.

El castillo estaba iluminado por brillantes luces, la luna llena estaba en todo su esplendor, sería la fiesta perfecta si no festejáramos a Úrsula Moore. Vi como Sirnight saludaba a Virgil, me apresuré para impedir que pudieran si quiera tocarse pero la multitud era demasiada, así que sucedió lo que desde un principio me temía, Sirnight vio que yo le había entregado la carta a Virgil Mercier, inmediatamente se dirigió a un lado del trono en donde se encontraba Úrsula, logré interceptarlo para mostrarle en una visión que Darkrai había sido culpable de su condena, sin embargo me dijo mentalmente que Darkrai también lo había salvado y que eso ya no tenía importancia.

– ¡No lo hagas por favor! -. Dije mentalmente sujetando su brazo.

– ¡Suéltame!, el mundo tiene que saber quien rige esta tierra y esos no son los humanos, Darkrai ayudará a que los Pokémon seamos libres para siempre -. Sirnight estaba sumamente indignado porque yo trataba de impedir los planes de Darkrai y este mismo parecía estar de acuerdo con ellos.

No pude hacer absolutamente nada para detenerlo, el baile de la media noche comenzaba, cuando Úrsula posó su mirada sobre mí, en ese instante Sirnight comenzó a hablarle de lo que había visto al saludar a Virgil, Úrsula lanzó una sonrisa sarcástica. Podía sentir por primera vez desprecio por un Pokémon, ¿como ella podía ser tan vil?, su majestad parecía estar cansado, así que se retiro a su habitación, no sin antes despedirse de varios invitados, incluso de mi… Úrsula había desaparecido del baile, al tocar a su majestad supe lo que pasaría. Traté de advertirlo pero fue demasiado tarde, sus guardias cerraron el paso para que él caminara a salvo hacia su habitación. Kyllian, Thomas y Virgil, se habían retirado a descansar también, no pude pedir su ayuda porque si lo hacía todos sabrían la realidad sobre mis poderes psíquicos y quien soy, así que me propuse a proteger a su majestad, él no podía morir esta noche.

Como pude me escabullí entre los guardias tratando de seguir a su majestad, pero estos se dieron cuenta y me detuvieron, tuve que usar mis poderes psíquicos para ponerlos en trance, corrí hacía la habitación de el rey desesperada pensando sólo en lo peor, cuando llegué mis ojos no podían creer lo que veían, Los guardias que estaban vigilando la puerta estaban muertos, su garganta había sido cortada brutalmente, entré en pánico pero aún así me di valor para entrar a la habitación de su majestad. Totalmente plasmada observé como Úrsula sujetaba al rey del cuello.

– Ella se pregunta ¿por qué? -. Dijo Sirnight, quien cuando entré a la habitación me sujeto fuertemente para que no pudiera escapar.

– ¿Por qué?, vamos querida, nosotros tenemos el poder absoluto para controlar el mundo. ¿Prefieres acaso permanecer en el bosque escondida de estas porquerías de criaturas? -. La voz de Úrsula se distorsionaba entre la oscuridad de aquella noche, comenzó a caer una lluvia torrencial, mis ojos tenían lágrimas.

– Ella dice que no lo hagas, que si quieres que haya paz entre humanos y Pokémon, el rey de los humanos no debe morir.

– ¿Paz?, ¿quien habló de paz?, la guerra es el siguiente paso de mis planes, pero para eso mi hermosa Melissa, necesito un culpable -. Tomó una daga hecha de diamantes puros y plata con la cual comenzó a apuñalar el cuerpo del rey, después de eso lanzó un grito de horror que se escuchó por todo el palacio.

– ¡Aaaaaaaahhh!, ¡Aúxilio, Melissa acaba de matar al rey, auxilio ¡! -. Mis ojos se abrieron y reaccioné ante su trampa, quise escapar pero ella se desvaneció entre las sombras manchando de sangre mi vestido y lanzando a mis pies el cuchillo con el que habían asesinado a el rey. Enseguida escuché los pensamientos de Kyllian, Thomas y Virgil, que venían apresurados, tuve que correr, la única opción de evitar ser descubierta como Pokémon era escapar.

– ¡Atrápenla está escapando, atrápenlaaaaa! -. Decía Úrsula Moore, quien daba en ese entonces la mejor actuación de su existencia.

– Y espero no vuelvas a aparecerte por aquí -. Dijo Sirnight en mi mente burlándose de lo que él y oscuridad habían hecho.

Venían tras de mi dos de los mosqueteros del rey, armados como si se tratase de la peor de las criminales, cuando ni si quiera sabían quién era en realidad la maldad personificada. Corrí rápidamente hasta las afueras del palacio, donde me encontré con el señor Caius, había logrado perder por poco tiempo a los dos mosqueteros que venían tras de mi.

– Pero señorita Meroon ¿qué es lo que ha pasado?, ¿por qué tiene usted sangre en el vestido? -. Preguntó Caius muy sorprendido, la lluvia caía de forma torrencial, podía sentir el temor de Caius en su cuerpo, el reviso todo mi vestido para ver si la sangre salía de mi cuerpo. Pero después se percató de que no era así, empuño su espada, ágilmente logré tomar la gota de cielo que él había encontrado, fue entonces cuando traté de explicarle pero sin más él me ataco.

– ¡Caius atrápala! ¡Acaba de asesinar al rey! -. Gritó Thomas quien me había logrado ver desde las afueras del pueblo.

– ¿Es eso cierto señorita Meroon?, usted no puede ser una asesina, usted ¿ha engañado a todos?

– ¡No es así, fue Úrsula!

– ¡Eso es mentira!, ¡cómo es posible que ahora tenga el poder de hablar si antes no podía pronunciar ni un sonido?, pagará caro su traición señorita Meroon. ¡Esta usted detenida! la corte decidirá su sentencia, lo más seguro será que sea la muerte -. Al escuchar estas palabras mi cuerpo completo se estremecía, Caius tenía un buen corazón, pero ahora estaba corroído por el odio impuesto por Darkrai.

– Lo siento Caius, tendré que escapar, no puedo estar más tiempo aquí, he fallado en mi misión.

– ¡Usted no irá a ninguna lado!-. Al decir esto enterró su espada en mi abdomen, atravesando ese hermoso vestido que él me había obsequiado para esa noche,  el frío metal de aquella espada invadía mi ser. Por primera vez no me lastimaba el dolor corporal, sino el sentimental, Caius quedó atónito al ver que no lancé ni si quiera un grito.

– ¿Qué clase de monstruo es usted? -. Dijo justo antes de caer en profundo sueño por mis poderes, saqué su espada de mi cuerpo y tomé aquella Rapidash. Mi herida aún sangraba, cabalgué hasta no poder más, perdí de vista todo aquello que amaba, había dejado atrás al reino de los humanos, la furia de los mismos era inminente, ellos buscarían la forma de atacar. Lo más seguro era que Úrsula tomaría la corona, nombrándose a sí misma “Reina de Unova”.

Sentí que mi herida dolía cada vez más y más, tomé la sangre de la misma en mis manos y una visión llegó mis ojos.  Pero no era mía, era de Caius, podía ver exactamente lo que él sentía ahora por mí, desprecio, rencor, también culpa por haberse confiado tanto,  al punto de llegar a enamorarse,  un recuerdo invadió de pronto mi mente.

-Él… éll es un híbrido… un híbrido humano.

Algunas veces pensamos que la oscuridad jamás terminará, pero cuando parezca que las penumbras controlen por completo esta tierra, surgirá de nuevo sol y con sus rayos de justicia, iluminará hasta el más recóndito espacio… en el alma de la oscuridad…

CONTINUARÁ…