Maldad, sentimiento maligno que hace estremecer hasta el más valiente de los guerreros. Dolor, aquellas penas mundanas de las que suele alimentarse el odio. Venganza,  el lado oscuro de la justicia que ignoramos siempre. Lujuria, la que llena de sensualidad el pecado. Al borde de todos ellos descansa la insolencia hecha espectro, destruir el mundo ahora se ha convertido en mi más grande obsesión.

 Úrsula Moore

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CAPITULO 12: Assassin

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Los asesinos a sueldo solían tener una ciudad oculta entre las sombras del reino, sería fácil conseguir uno para que encontrara y asesinara de una vez por todas a Melissa. Se había entrometido demasiado en mis planes, ya no podía solo ignorarla, sabía que la orden de los dragones se traía algo entre manos ellos no podían pasar desapercibidos, su escándalo por terminar conmigo era de lo más obvio.

– ¿A dónde dirige usted sus pasos hermosa doncella? -. Preguntaba sarcásticamente Virgil Mercier al verme salir con mi capucha negra, justo antes de la media noche.

– La pregunta aquí sería: ¿Tengo que darte explicaciones ahora de lo que hago o dejo de hacer? -. El bastardo tenía acechándome ya bastante tiempo, ¿sospechaba de mí?, no, no lo creo. Sirnight se había encargado ya de borrar todos los recuerdos sobre los encuentros con Melissa dejando en su mente solo lo que a mí me convenía que supiera.

– Pues muy fácilmente podría arrestarla por ser posible sospechosa de un crimen -. Dijo atravesándose por mi camino descaradamente.

– Mi único crimen sería vomitar en tu cara, ¡apestas!  Y ¿acaso estás ebrio?

– Ammm… ¡no!, ¡me ofende!, ¡yo jamás bebería en horas de trabajo!

– Pues si no te quitas de mi camino inventaré que lo estabas y que estas acosándome, ¿ a quién crees que le creerían?, ¿al mosquetero simplón o a la consejera real que muy pronto será reina de todo este lugar?, así que mejor ¡muévete!, ¡si no quieres pasar dos meses pudriéndote en una asquerosa pocilga en donde hasta las alimañanas huirán de ti por la pestilencia que causarás! -. Era demasiado obvio que el infeliz estaba ebrio, su olor nauseabundo a alcohol llegaba a varios metros de distancia.

–  Que tenga linda noche mademoiselle -. Contestaba Virgil nervioso por la acusación y advertencia que le había dado, muy pronto sería reina y ya no tendría que lidiar con estos idiotas. Seguí mi paso hasta mi punto de encuentro con Sirnight, quien me esperaba ansioso en la salida norte del reino, la noche era turbia, podía escuchar a las personas temerosas en sus casas, pensando que ahí podían estar a salvo de lo que se avecinaba.

– ¿Por qué demonios tardaste tanto?

– Una alimaña se atravesó en mi camino, pero ya está arreglado, no hay nada de qué preocuparse, ¿nos vamos? -. Esta noche iríamos a la ciudadela de las sombras, en donde yo conseguiría un nuevo asesino, dispuesto a manchar sus manos con sangre por unos cuantos doblones.

– Ilusionista, ¿te suena?

– ¿No es el que dicen puede “cambiar” de forma?.

– Así es, la verdad aquí es; que el solo crea ilusiones en el cerebro de las personas, pero estas a su vez son tan reales que el cuerpo puede llegar a sentir que son una realidad, una forma algo macabra de acabar con la vida de alguien, debo decir.

– Esa es la idea Sirnight, quiero que esa maldita ¡sufra!, quiero que desee morir antes de que terminen con ella, quiero que suplique la muerte.

– Algunas veces temo que vayas a hacerme lo mismo Úrsula, no temo decir en que siento terror hacia tus malvados planes a veces.

– No tienes de que preocuparte, no mientras de tu parte exista solo lealtad a mí, pero si algún día llegas a traicionarme, pues, tú sabes lo que pasaría -. Sonreí mientras acomodaba mi capucha.

– ¿Qué le ofrecerás?, dudo que de ti solo quiera la riqueza, los Pokémon se dan cuenta siempre de tu verdadera naturaleza Darkrai.

– Pues, podría prometerle inmortalidad y luego arrebatársela, no puedo dejar cabos sueltos, al menos no si no estoy segura de que luego me traicionarán, aún no puedo creer que el maldito infeliz de Mightyena haya muerto, ¡deseo con todo mi odio que se esté pudriendo en el fondo del inframundo!, ya que por su maldita culpa ahora tengo que conseguir a alguien que se inmiscuya en la orden de los dragones, para poder mantenerme al tanto de lo que hacen y planean.

– ¡Jajaja!, tranquila Oscuridad, ¿cómo es el inframundo?, solo por curiosidad.

– Créeme, jamás quisieras saberlo, fue creado para que las almas malvadas purgaran ahí sus más terribles pecados, Giratina suele cuidar muy bien de ellas, si sabes a lo que me refiero.

– Entonces; ¿el es “el verdugo” de las almas malvadas?.

– Así es, ese fue su castigo por desobedecer al “gran dios Arceus”, dime ¿tienes alguna información sobre lo que están planeando los de la orden?

– Te lo diré en pocas palabras querida; “el legendario pequeño sol”, planean invocarlo para terminar contigo.

– Jirachi no servirá, su poder de luz jamás pudo detenerme tiempo atrás, cuando provoqué el cataclismo entre el Pokémon del agua y de la tierra, así que eso no es una preocupación para mí.

– ¿Qué, tú provocaste los desacuerdos en antiguos tiempos?.

– ¿Tú qué creías que la envidia existió por sí sola?, por supuesto que fui yo, aunque claro como siempre Arceus nunca se entero, Rayquaza utilizo el poder de Jirachi para detener el cataclismo y mis planes se vinieron abajo una vez más, la gota que derramo el vaso fue cuando los dragones gobernantes fueron retirados de los tronos y Arceus advirtió a ellos sobre entrometerse en el mundo humano y Pokémon, sus poderes son demasiado grandes, ellos jamás podrán hacer nada contra mí, a menos que quieran pasar el resto de la eternidad encerrados.

– Eres perversa…

– Lo  sé, ¿no te encanta? -. Habíamos llegado ya a nuestro destino, más que ciudadela parecía un pueblo desierto, pequeñas luces apenas parpadeaban, había personas y Pokémon como si no se temieran las unas a las otras, todos nos miraban como si supieran a lo que habíamos llegado, una de las criaturas se acercó a tomarme de la mano, besándola después.

– Oscuridad, es usted el más hermoso de los espectros -. Saqué mi mano de las suyas con repulsión.

– ¡Darkrai!, ¿a qué debo yo su tan distinguida visita? -. Decía una voz grave desde las sombras, todos al escuchar mi nombre formaron un circulo mirándome, tenían que comprobar si en realidad era yo.

– ¿Es acaso el psíquico nuestra cena?

– ¡No me toquen!, ¡sucias criaturas!.

– Vaya, ¿ahora la oscuridad tiene tratos con los psíquicos?.

– ¡BASTA! -. Dije deformando mi voz, todos se alejaron rápidamente de Sirnight y el Pokémon de las sombras salió de ahí transformado en un apuesto hombre de ojos celestes verdosos delineados de rojo, vestía completamente como un vulgar ladrón, su cabello era corto y al final tenía una pequeña esfera del color de sus ojos que rodeaba una coleta.

– ¿Chicos hagan caso a la “nueva reina”?, ella es de armas tomar, ¿no es así majestad?.

– ¡Déjate de halagos y sarcasmos sucio barbaján!, vengo a ver si te interesan algunas monedas, ¿podrías dejar de torturar al psíquico con tus malditas ilusiones?.

– ¡Claro!, como usted ordene vileza -. En ese momento Sirnight volvió a respirar, pareciera que el ilusionista le hizo creer que se ahogaba, lo cual planto una sonrisa sobre mi rostro.

– Úrsula creo que esto no es una bue… -. Miré hacia atrás para silenciar a Sirnight, quien apenas con sus primeros alientos logró decirme que tal vez esta no sería una buena idea, lo cual a mi me decía que era exactamente todo lo contrario.

– ¿Qué debo hacer por usted Oscuridad?

– Hablemos en privado, te espero mañana por la noche en el castillo, veremos qué tan bueno eres para llegar por la puerta principal con tus “ilusiones”, si pasas la prueba habrá más de estas -. Arrojé a sus pies varias monedas de oro incrustadas con diamantes, el logró atrapar una con su mano y la metió en su boca para saber si eran de verdad.

– Ahí estaré hermosa noche sin estrellas.

– Vamos Sirnight, tienes mucho más cosas que hacer que comenzar a morir justo ahora.

– No estaremos viendo, “ilusionista”.

– Eso espero, “psíquico” sirviente de Oscuridad, ¡jajaja! -. Todos comenzaron a reírse de lo patético que era Sirnight, hasta yo no puedo evitar hacerlo, como pudo se levantó del suelo y caminó indignado hacía la puerta de la ciudadela en penumbras.

– ¿Por qué no dijiste que yo sería tu consejero real?, ¡nosotros habíamos dicho que yo no sería otro sirviente más a tu disposición!

– ¿Se te ha olvidado quien soy acaso?, yo sé lo que prometí si me ayudabas, no es necesario que me lo reproches, ¿acaso ves que el mundo ya esté en mis manos?

–  El poder en manos malditas solo trae guerras y devastación.

– Ese es el punto querido Sirnight, ese es exactamente el punto -. Dije mientras jugueteaba con varios diamantes en mis manos, antes de que llegara el carruaje por nosotros.

– Sirnight cuando nos acerquemos al pueblo quiero que mates al conductor.

– ¿Qué?, ¿yo matarlo?

– ¡Claro!, tómalo como una prueba de tu lealtad, si lo matas el conductor jamás hablará con nadie sobre a donde nos llevó, todos pensarán que fue un ataque Pokémon, por favor hazlo de forma dramática, no quiero algo obvio. Aunque si tú no estás dispuesto a hacerlo, eso quiere decir que no puedes cargar con el poder que te voy a ofrecer.

– Úrsula yo, yo jamás he asesinado a nadie -. Dijo entre susurros Sirnight.

– Pues, que delicia que tu primera vez sea conmigo ¿no? -. Su cara fue de indignación, por supuesto que esperaba que lo matara, ¿acaso cree que yo me mancharía de sangre las manos por un simple conductor?

– ¡Está bien, pero prométeme que jamás me harás matar a alguien de nuevo!

– Lo siento, no te puedo prometer eso, tu cara de “asesino” es demasiado sexy, como para no volver a verla -. Reí sarcásticamente mientras guiñaba un ojo.

– Espero valga la pena Oscuridad, mi paciencia es poca.

– ¡Adoro cuando te pones agresivo!, te ves tan… ¿inocente?, tratando de intimidarme con tus amenazas, ¡a veces siento que olvidas con quien rayos hablas! -. Puse mi pie sobre su entrepierna presionando fuertemente.

– ¡Basta Úrsula!, ¡esto no es un juego!, en el palacio te están esperando los 7 sabios, tienen ya por fin un veredicto que aún siguen discutiendo.

– ¿Qué?, ¿en serio? Ya era hora de que esos ancianos malditos se decidieran a darme a mí el trono.

– Parece que no encontraron rastros del hijo bastardo del rey, esta “desaparecido” y discuten sobre si el reino necesita una reina como tu ahora.

– Pues, si no la necesita… haremos que la necesite, quiero que mates al conductor del carruaje, desgarres tu ropa y llegues “malherido” al palacio, diciendo que los Pokémon te atacaron a ti y al conductor, eso los hará reaccionar, yo fingiré haber estado dando un paseo nocturno.

– ¿Estás segura de que nos creerán?, eso es demasiado riesgoso.

– ¡Pues si no nos creen todos esos malditos ancianos tendrán que morir si es necesario para que yo sea reina!, ¡ahora haz lo que te dije inútil! -. Detuve el carruaje para bajarme varios minutos antes de llegar al palacio, mientras caminaba hacia el reino Sirnight asesinaba a sangre fría al conductor, escuchaba como sus gritos de auxilio se desvanecían entre las sombras del bosque.  Era ya de madrugada cuando me dispuse a bajar hacia el trono del rey, en donde se encontraban reunidos los siete sabios, quienes seguramente me coronarían en ese mismo instante como reina de Unova.

– ¿Y bien caballeros? ¿a qué se debe esta reunión nocturna?, ¿acaso han tomado su decisión ya? -. Dije cuestionándolos a todos mientras me sentaba en el trono del rey.

– Señorita Úrsula, una disculpa por la tardanza pero no, aún no decidimos si es usted la mejor opción para reinar sobre Unova.

– ¿Que? Pero si el bastardo del rey no aparece. ¿Quién diablos es más apto para reinar que yo?

– Lo sabemos mi lady, pero usted debe de tener en cuenta que el heredero se encuentra “desaparecido” no muerto, así que necesitamos el cuerpo del individuo para que usted sea declarada heredera universal de la corona, de lo contrario si él está con vida y aparece en los próximos 7 días el podrá tomar su titulo como rey sin cuestión alguna.

– ¡Hagan lo que quieran! ¿Una guerra se avecina saben? ¿Quién luchará por ustedes si no hay rey que comende un ejército? ¿Quien dará la cara por nosotros los humanos si ellos deciden atacar mucho antes? ¡Deberían de pensar eso antes que en el maldito rey bastardo! Sus vidas y las de sus familias están en peligro.

– ¡Auxilio!  ¡Los Pokémon me atacaron! ¡Auxilio! -. Llegó gritando Sirnight quien parecía haber recibido la golpiza de su vida.

– ¡Sirnight, oh por Arceus! ¿Que esperan inútiles? ¡Llamen al médico del pueblo, vamos! -. Gritaba mientras Sirnight hacía una dramática caída que hacía ver que “no podía más”, todos los sabios se marcharon corriendo por ayuda mientras yo y Sirnight nos burlábamos.

– ¡Jajajaja! ¿Viste sus caras? ¡Pensé que uno de ellos moriría de un infarto en ese instante!

– ¡Lo sé! Soy perversa.

– Ahora, trata de no curarte con rapidez, quiero que esas heridas estén frescas de lo contrario notarán algo raro, ¿está bien?.

– Como tú digas Úrsula -. Fingió un desmayo mientras grité desesperadamente.

– ¡No! ¡Sirnight! ¡Reacciona! ¡Reacciona por favor!

– Señorita Úrsula traje a varios guardias para que la ayuden a subirlo a su habitación -. Decía el sabio regordete que había recibido el susto de su vida.

– Claro, con cuidado caballeros, está muy débil, ¡Sirnight resiste! -. No cabe duda que yo era el drama encarnado. Subimos a su habitación después de que lo atendiera el médico y los entrometidos mosqueteros pasaran a ver su estado de salud me encerré varias horas a burlarnos de lo que habíamos hecho y claro a contarme lo que había visto en las mentes de los sabios.

– Creo que después de este susto estarán pensando muy bien en nombrarte si quiera “reina interina” de Unova, aunque claro tenemos que deshacernos del príncipe bastardo para que logres ser la reina legítima.

– Eso no será problema, mis manos ya se han manchado con sangre de la realeza, ¿lo olvidas?, quiero ser yo misma quien asesine a ese maldito bastardo que se interpuso entre mis planes.

– Tenemos otro problema, Melissa Meroon está en el reino.

– ¿Qué? ¿Pero cómo es posible?

– Otra fuerza mucho más poderosa la trajo aquí, fue como una especie de transportación, la puedo sentir porque está inconsciente.

– ¿En dónde está? ¡Dime! ¡Acabaré ahora mismo con ella!

–  Creo que no podrás, hay una especie de aura de fuerza mayor que la protege es como si, tuviera un escudo, de igual manera creo que mañana recibirás visitas.

– ¿Vendrá ella aquí?.

– Al menos eso creo, aún no está tomada la decisión.

– Pues, sin duda será algo que espere con ansias.

Era ya otro día por la mañana, me disponía a buscar a Melissa, cuando de pronto ella fue quien se apareció en el palacio, como si nada nunca hubiera pasado, que descaro.

– ¿Qué no te basta con que los humanos te odien, ahora osas pasear por mi palacio como si nada hubiera pasado?

– ¡Los humanos me odian por tu culpa, Oscuridad! Ambas sabemos lo que en realidad pasó aquella noche, tú has tramado muy bien una telaraña de mentiras, pero despreocúpate, todas esas mentiras muy pronto serán descubiertas.

– ¿Quieres que lo haga ahora Úrsula? -. Dijo Sirnight detrás de mí, le había dicho que intentara entrar a la cabeza de Melissa, para saber lo que planeaba, aunque en realidad no lo necesitáramos, ya que era demasiado obvio.

– ¡Ni si quiera lo intentes remedo de Pokémon psíquico! – Los ojos de Sirnight comenzaron a ponerse completamente azules tratando de leer la mente de Meloetta lo cual se tornó en un gran fracaso, algo pasaba con esta maldita, sentía su poder incrementado.

– Úrsula, tiene demasiado poder, no puedo entrar a su mente, puedo sentir como su fuerza psíquica ha aumentado, no puedo saber a que ha venido.

–  ¡Eres un inútil! ¡Dime a que has venido maldita! ¡Dímelo ahora mismo o te lo sacaré de por la fuerza!

– ¿Tienes miedo de mis poderes, Oscuridad?

– Yo no le temo a nada… ¡MALDITA! -. Dije sonriendo.

– Hoy los dragones me han ofrecido más poder del que te imaginas, así que tu mejor opción será que me dejes pasar o sufrirás las consecuencias.

– Ella dice la verdad Úrsula, tienes que hacer caso, siento un gran poder  inigualable en su interior -. Dijo Sirnight asustado, ¡maldito cobarde!

– ¡Mosqueteros, la asesina esta aquí! -. Grité en un acto de proteger mis intereses.

– ¡Muchachos escúchenme, ella los está engañando! ¡Yo no soy lo que ustedes creen!

– ¡ATAQUEN! ¿Qué esperan? ¡MATENLA! -. Meloetta era muy inteligente así que optó por dormir a los mosqueteros para así poder huir, claro, huir era lo único que sabía hacer esta infeliz.

– Tarde o temprano la verdad saldrá a la luz ¡DARKRAI! por tu bien espero que estés preparada para la guerra, pues yo no dejaré de ninguna manera que este mundo caiga sobre tus garras -. La miraba fijamente con odio, pareciera que podía ver lo que pensaba hacer con ella, ¡ojalá y pudiera, así sabría cuando doloroso sería su fin!

– Meloetta querida, lo mejor será que te vayas de aquí, si no quieres que todo el pueblo se entere de tu ataque hacia los mosqueteros y a mi persona, tomándolo como una provocación para la guerra entre humanos y Pokémon.

– ¡ERES UNA MALDITA! -. Gritó molesta Melissa.

– Es un halago para mi, muchas gracias ¡yo sé perfectamente lo que soy !Ahora LARGATE!

– Nos volveremos a ver, Oscuridad, ten por seguro que así será.

– Te estaré esperando querida -. Dije enarcando la ceja, esa maldita alimaña tenía que ser eliminada lo más rápido posible, al final Melissa terminó largándose del palacio, pero yo me encargaría de que no siguiera respirando, al menos no por mucho tiempo.

– ¡Sirnight, borra la memoria de los mosqueteros!, quiero que estén en sus habitaciones “tomando una siesta”, ellos no pueden estar en mi contra, al menos no aún, serían un gran estorbo, estos humanos inútiles son muy capaces de hacerme la vida imposible si lo desean, no nos conviene que sepan quién soy en realidad, al menos no aún.

– Como digas Úrsula -. En un abrir y cerrar de ojos la noche había llegado, el palacio se encontraba muy iluminado aquella noche por la luz de los candelabros y la luna, que bañaban esta noche de una energía macabra y aterradora, “el pequeño sol” mañana despertará, es una lástima que sus poderes sean tan inútiles y Melissa no pueda darme batalla, su viaje junto con ese chiquillo será en vano, me encantaría ver sus rostros cuando pidan su único deseo a Jirachi y este no pueda cumplirles absolutamente nada.

– Buenas noches Oscuridad, como quedamos aquí estoy, no hay ningún guardia muerto, ni dormido, ni si quiera inconscientes.

– Me sorprendes, aquí tienes -. Lancé una bolsa con doblones de oro la cual atrapó rápidamente.

– Quiero que asesines a la mujer que Sirnight te mostrará, su nombre es Melissa Meroon, y la quiero muerta esta noche, es inmortal, te diré como robarle su inmortalidad para poder asesinarla -. Sirnight comenzó a implantar la imagen de Meloetta en la mente del Assassin. El cual salió rápidamente de la habitación en busca de ella, siguiendo su rastro hacía la profundidad del bosque.

– Más vale que no me falles, de lo contrario pagarás con tu vida -. Dije mentalmente mientras veía como se alejaba.

– Eso no pasará su vileza, de una forma u otra, usted dejará de preocuparse por “esa persona” más pronto de lo que cree -. Contestó mi nuevo asesino.

– Sirnight, prepara todo con los sabios quiero esta noche por lo menos ser reina interina de esta porquería de reino, esto no puede seguir así.

– Como ordenes Úrsula, pero después ¿qué pasará si el rey bastardo aparece?

– ¡Lo mataré!, lo haré con mis propias manos, al igual que lo hice con su padre.

– Dime Úrsula, ¿qué pasará con la orden de los dragones? ¿Cuándo demonios pagarán por lo que me hicieron?

– Muy pronto mi querido Sirnight, muy pronto ellos dejarán de existir, mi provocación hacia ellos será tanta que querrán intervenir en el mundo, esa será la trampa para atraparlos y uno a uno destruirlos.

– Hay una cosa más, percibí un extraño pensamiento en los mosqueteros cuando Meloetta los afectó con sus poderes, fue como si tuvieran un pensamiento oculto o algo así, debe de ser muy importante, ya que de lo contrario el pensamiento no se encontraría “aislado”.

– ¿Qué podrá ser? ¡Quiero que investigues!, ellos tienen que saber algo que ignoramos,  los cabos sueltos no arruinarán mis planes esta vez.

– Parece que Melissa tiene algo que ver con ellos, muerta Melissa tal vez podría descubrirlos pues, sus poderes psíquicos son los que bloquean esos recuerdos de mis visiones.

– Eres un inútil Sirnight, no entiendo porque sigues con esa inmortalidad, eres patético.

– Si fuera tan patético no me necesitaras tanto como para ayudarme a sobrevivir, te recuerdo que tú misma aceptaste ayudarme cuando fuiste por el agua del manantial de los dragones.

– Eso fue porque me eres necesario, no confundas yo jamás he sentido esa repulsión que llaman “amor” o “cariño”, son sentimientos estúpidos de los que jamás fui dotada, así que no son un problema para mí.

– Disculpa Úrsula, olvidaba que eras un demonio sin alma ni sentimientos.

– Si creo que a veces olvidas que tu alma no existe, ya que tú mismo te condenaste al eterno sufrimiento al matar a un hombre.

– ¡Fue por tus ordenes!

– ¡Fue porque tú lo quisiste!, así que creo que somos exactamente iguales querido, ninguno de nosotros tiene alma, estamos condenados, somos inmortales y nos une la ambición -. Mordí mis labios mientras me desvestía.

– ¡Tal vez!, pero al menos a mi me queda algo llamado “escrúpulos” algo que dudo que también tengas.

– ¿Qué demonios es eso? -. Pregunté sarcásticamente, adoraba molestar a Sirnight, sobre todo cuando quería acercarse al bien, era tan patético que creyera aún en el “alma arrepentida” que se salva.

– ¿Sabes qué? ¡Eres imposible!, ¡Voy a hablar con los sabios para que preparen todo!, odio que pensar que eres un demonio malvado que solo quiere destruir el mundo, a veces me arrepiento de haberte vendido prácticamente mi alma.

– Cuidado con tus palabras Sirnight y será mejor que duermas con cuchillos cerca de tu cama esta noche, quiero divertirme para celebrar ¡jajaja! -. Sirnight salió de mi habitación refunfuñando con odio, iba a tomar un rico baño de sales minerales de la cueva electro roca, me haría bien relajarme antes de ir a asesinar unas cuantas veces a Sirnight para que así aprendiera la lección.

Las trompetas tocaban una magnífica melodía aquella noche en el palacio de cristal, a mi petición y gracias a Sirnight los siete sabios habían accedido a nombrarme reina interina de Unova, claro mientras que el “rey bastardo” aparecía, aunque claro yo sabía perfectamente que eso jamás pasaría, yo tenía que ser reina de Unova a partir de esta noche, hasta que el mundo dejara de existir.

– ¡Damas  y caballeros con ustedes la nueva reina de Unova… Lady Úrsula Moore! -. Decía aquel bufón que anunciaba mi coronación aquella hermosa noche llena de placer para mí. Los mosqueteros me miraban como fieles sirvientes lo cual me tranquilizaba, espero seguir llenando su alma de rencor para que puedan ayudarme a la destrucción de Unova.

– ¡Muchas gracias a todos por su apoyo! ¡Hoy comienza una nueva era para Unova! -. ¡Por supuesto!, una nueva era de Oscuridad, muy pronto todos sabrán de mis planes, Sirnight me miraba con una gran sonrisa en los labios, esperando a que lo nombrara mi “nuevo consejero real”, sin embargo pasó la noche y no lo hice, eso haría que se enfureciera y estaría demasiado enérgico para esta noche.

– Muchas felicidades majestad Úrsula, esperemos que esta sea una nueva era de paz con su reinado.

– Así será señores sabios, así será.

– Su majestad, queremos ofrecerle nuestros servicios como sus mosqueteros oficiales, así como alguna vez lo hicimos con el rey Grupious Harmonía -. Hablaba Caius D’wright por Thomas y Virgil.

– ¡Claro! Ustedes son mis héroes, ¿cómo podría correrlos del palacio?, aunque algunas cosas tendrán que cambiar entre nosotros, eso claro está -. Insinué mirando a Virgil, el cual tragó saliva mientras se encontraba apoyado en una rodilla frente a mi trono.

– Por su puesto majestad, ahora con su permiso, nos retiramos.

– ¡MAJESTAD! ¡QUE GUSTO! -. Dijo Sirnight algo molesto, tomando mi mano con fuerza y jaloneándome justo antes de arrodillarse ante mí y besarla.

– ¡Basta Sirnight!, no tienes por qué hacer esto, eres el primo de la reina ¿recuerdas?.

– Eres una bruja infeliz Úrsula, nosotros habíamos quedado en algo, dijiste que me nombrarías tu “consejero real” -. Dijo Sirnight entre dientes.

– Lo discutiremos luego querido -. Contesté sonriente, mientras acomodaba mi corona de plata y cuarzo negro.

La fiesta había terminado, era de madrugada ya cuando me desperté en medio de una ilusión.

– ¡Ilusionista barato! ¡Dime lo que quieres decirme y lárgate!

– Mi precio ha cambiado “Majestad”, ahora usted es reina y puede darme mucho más de lo que me ofreció antes, además está el hecho de que su vileza no me avisó que yo me enfrentaba con “híbridos humano-Pokémon”.

– ¡Por favor! ¡Las joyas no son problema para mí! Y sí, olvidé decirte que Meloetta o Melissa es una hibrido humana, ¿qué hay con eso?.

– No hablo de la chica, su maldad.

– ¿Qué? ¿De quién demonios hablas entonces?

– El joven que la acompaña, tiene poderes de agua, como si de un Pokémon acuático se tratase me ataco con ellos, tuve que huir ya que no supe cómo enfrentarlo.

– Eso… ¡eso es imposible! ¿Cómo rayos pasó? ¡Termina con ellos, termínalos a ambos! ¡No quiero que regresen vivos!, si lo hacen tú serás el que no sobrevivirá.

– Como usted ordene majestad.

Nadie logrará jamás detenerme, mis objetivos son claros; “La destrucción para aquellos que osen revelarse”. La muerte es la alfombra por la que suelo caminar, la maldad es la capa que siempre me cubrirá y la sangre… la sangre es todo aquello anhelo.

CONTINUARÁ…