¿Podrías salvarte de algo que ignoras que existe?, desde el principio de los tiempos ha existido el miedo hacia la maldad, ¿por qué temerle a algo que ni siquiera puedes ver?, el miedo humano puede volverme el ser más poderoso de la tierra, sus pesadillas son mi más delicioso platillo, sus miedo el más exquisito manjar, el surgimiento de la oscuridad en su punto máximo está por comenzar, el reinado del caos y el terror se abre camino hacia este mundo, un mundo que muy pronto quedará sumido bajo las sombras.

Úrsula Moore

_____________________________________________________________________________
Capitulo 10: Muerte & Poder
_____________________________________________________________________________

– ¡Eres un Inútil Sirnight!, tienes que ayudarme y ¿cómo diablos es eso de que no sabes de que estás enfermo? -. Sirnight estaba plasmado como atónito sentado en la esquina de la cama recargado, parecía enfermo o algo así.

– ¡Maldita sea Úrsula ya te dije que mis visiones han estado fallando últimamente! El dolor cuando tengo una es tremendamente insoportable jamás me había pasado esto.

– ¡Así no me sirves!, ¿entiendes? Tienes que hacer lo posible por recuperarte, mi corona depende completamente de tus visiones, ¡sin ti es como si estuviera ciega, no puedo caminar por un terreno que no conozco! -. Su mirada era débil, yo tampoco sabía que estaba pasando con Sirnight, esto jamás había pasado un Pokémon no pierde sus poderes de la noche a la mañana.

– ¿Mi lady? -. Mightyena mi fiel siervo, hacía tiempo que no sabía de él, no desde la última misión que le asigné, comenzamos a hablar telepáticamente.

– ¿Qué pasa?

– Estoy a las afueras del palacio, lo siento su vileza, me temo que tengo muy malas noticias.

– ¿Mas malas noticias?, ¡por los demonios de mi alma!, ¿ninguno de ustedes ineptos puede hacer algo bien? y ahora ¿qué fue lo pasó?

– Hay un Pokémon, muchos lo llaman “el viento del norte” se ha interpuesto en nuestro camino, ayer ayudó a escapar al que sospechábamos era el príncipe ilegítimo de Unova.

– ¡SON UNOS ESTÚPIDOS!, más vale que encuentres a ese maldito pedazo de príncipe si no quieres que use tu sarnosa piel como mi abrigo.

– Hay algo más su maldad.

– ¿Más? ¡Dímelo, dímelo ya maldito perro inútil!

– Parece que no sólo el “viento del norte” ayudó a su escape, he seguido un rastro hasta el palacio, quien lo ayudó, fue un humano -. Puse mis manos sobre mi cara, ¿estaba pasando en realidad esto?, todo iba cambiando de rumbo; por más que quería visualizarme como la reina de Unova ya no podía, tenía que hacer algo, un completo cambio de planes.

– Reúne a tu jauría, hablaré con ustedes esta noche.

– Como usted ordene su vileza -. Se retiró; cuando volví en sí, me dispuse a averiguar quién había estado fuera aquellas noches que estuve ausente en el palacio, “los mosqueteros”, fue lo primero que se me vino a la cabeza, ¡POR SUPUESTO!, ¿quién más podría haber ido al bosque sin miedo a los Pokémon?, sólo ellos.

– Sirnight, no sé qué está pasando contigo, pero necesito tu ayuda. Quiero que tomes mi mano y obtengas una visión de qué es lo que necesito hacer para que te mejores. ¡TE NECESITO CON VIDA MALDITO! -. Al decir esto último Sirnight tomó de mi mano, vi como sus ojos cambiaron a blanco dejando solo su pupila a la vista y su nariz comenzó a sangrar.

– ¿Sirnight? ¡Sirnight responde idiota! -. Parecía estar como muerto.

– Ma… ma… nantial… Du… Duo… Agua…

– ¿Agua del manantial Duodraco?, ¿acaso estás loco?, sería mi perdición si voy a ese lugar, es donde se aparecen demasiadas veces los hermanos dragones.

– Ellos… Meloetta… Hechizo… -. Decía entre dientes Sirnight

– ¡Me lo suponía, ESA ARPÍA, jamás se quitará de mi camino! Está bien iré, te necesito con vida y de mi lado, partiré ahora mismo ya que parece que te queda poco tiempo -. Al decir esto último dejé a Sirnight en su cama, mientras que me propuse ir e interrogar al personal sobre quien había salido de los mosqueteros aquella noche, descubría que los 3 habían salido y que el mocoso muerto de hambre había estado enfermo. El niño ¿enfermo? NO LO CREO. Entré a su habitación mi sorpresa fue al ver que el chico “enfermo” no estaba en cama y había una camisa sucia manchada de sangre, la probé, esa sangre no era del niño.

– Señorita Úrsula… abbh… ¿Qué hace usted en mi habitación y por que sostiene esa camisa llena de sangre que me pertenece?

– Esta sangre no es tuya.

– ¿Qué?, ¿cómo sabe usted eso?, ¡me resbalé anoche!, en un riachuelo mientras recolectaba un poco de paja.

– Dime mocoso, ¿dónde lo ocultas?

– ¿Ocultar qué?, no sé de qué habla ¿se ha vuelto loca?

– ¡No me hables así, dime dónde está el príncipe ilegítimo de Unova, yo sé que lo escondes!

– ¡No sé de qué rayos habla, ya le dije como sucedieron las cosas!, yo resbalé me golpee con unas rocas afiladas, es verdad hasta me enfermé de gripe, puede preguntarles a mis amigos.

– ¡MENTIRA, dime dónde lo escondes si no quieres que yo misma te lo arranque! -. Tomé su brazo y enterré mis uñas en él hasta provocar un sangrado.

– ¡Ya le dije que yo no sé de qué habla, suélteme!

– ¡Te juro que pagarás las consecuencias, yo se que mientes!, lo puedo oler, transpiras… MIEDO.

– Señorita Úrsula yo le juro que… -. Comencé a presionar aún más fuerte con mis uñas su brazo.

– ¡Tú no me jures nada!, maldito engendro.

– ¡Señorita Úrsula suéltelo! -. El entrometido más estorboso del universo había llegado al rescate del maldito mocoso, Virgil Mercier, era hora de retirarme.

– No está pasando nada, solo vine a preguntarle algo al joven Kyll… me tengo que ir… “nos veremos” -. Había borrado la memoria de Virgil así que no podría recordar nada, eso era un beneficio enorme al tener a Sirnight conmigo, tenía que salvarlo a como diera lugar, el camino hacia el manantial Duodraco me llevaría varias horas, necesitaba ir sola. Todo me estaba saliendo mal, necesito un plan nuevo para que me nombren cuanto antes reina de Unova.

Salí inmediatamente camino hacia el manantial, pedí un Rapidash, usaba mi excéntrica ropa para cabalgar, algo que Shania llamaba “pantalones”, eran de un material nuevo llamado látex, tenía estilo debo decir, mientras cabalgaba pensaba en como librarme de ese maldito mocoso y además lograr que nombraran reina de Unova cuanto antes. Poco antes de llegar observé como el cielo comenzó a llenarse de nubes tormentosas, Zekrom, pensé inmediatamente; el estará aquí, maldito traidor. El manantial era el hogar de los dragones en esta región aquí venían después de las reuniones del consejo, sólo aquí se mostraban justo como lo que eran “unas bestias abominables”, los pobladores de las cercanías hicieron una torre “la torre Duodraco”, en honor a Reshiram y Zekrom, los hermanos dragones más jóvenes, el manantial se encontraba bajo la misma torre, era lo que daba vida al lago que la rodeaba, tenía que escabullirme para poder tomar un poco de agua y llevársela a Sirnight, esta agua era curativa, ya que el manantial estaba rodeado de hierbas revival que recuperaban casi cualquier mal existente hasta ahora, tanto en humanos como en Pokémon, su agua híper-pura se conocía desde la antigüedad por los hermanos dragones, quienes la usaban como su fuente de la eterna juventud. Codiciada por muchos, pues sus propiedades curativas proporcionaban incluso la misma juventud eterna, cosa que claro a mi no me hacía falta. El manantial jamás había sido descubierto por humanos solo los Pokémon podíamos saber su exacta ubicación, aunque esta se consideraba solo un mito.

– ¡Humano a la vista, humano, humano a la vista!-. Gritaban los Pokémon desde los árboles.

– ¡Silencio lacayos! -. Dije antes de mostrar mis verdaderos ojos, para mi suerte, la entrada ahora se encontraba vigilada por varios Gallade. Los guardias preferidos de los dragones.

– Oscuridad, su entrada está prohibida a este lugar, no nos haga usar la fuerza bruta -. Dijo el “comandante” de aquellos patéticos guardias

– Ustedes jamás me podrán prohibir nada-. Formé varias Dark Void sobre ellos, segundos después cayeron inconscientes en el piso.

– ¿Alguien más quiere osar detenerme?-. Dije mientras fijaba mi vista hacia la copa de los arboles de aquel bosque templado. Me adentré a la torre, parecía que había alguien en casa, tomé una antorcha y me dispuse a bajar hasta el lugar donde se encontraba el manantial, frente a mí ahora se encontraba una de las maravillas del mundo Pokémon nunca antes vistas, un manantial con el agua más pura sobre la tierra que brillaba con luz propia.

– ¿No te detendrás nunca cierto Úrsula?, O debería decirte quizá ¿DARKRAI? -. Era Zekrom en su forma humana, sus ojos eran azules eléctricos, uno de los más hermosos ojos que jamás había visto.

– Zekrom, querido ¿cómo has estado? -. Pregunté algo fuera de lugar, tenía que impedir a toda costa que este avisara a los demás dragones que yo estaba aquí.

– Dame una razón para no delatarte con mis hermanos.

– Oh vamos ¿cuál de todas las razones te parece mejor?, ¿el tenerme?, tú podrías ser mi rey, juntos gobernaríamos esta tierra para siempre, serías mío y yo sería completamente tuya -. Hablaba mientras mis labios recorrían su cuello.

– Agghhh. ¡Basta DARKRAI! ¡No me tentarás como lo hiciste la ultima vez! -. Me lanzó frente a la húmeda pared, yo lo miraba con lujuria.

– Vamos Zekrom, yo se que tú lo deseas más que yo, además yo ya olvidé que me traicionaste, ¿podrás tu olvidar mi pequeña traición? ¿mmm?-. Tocaba su pecho con excitación, para ser sincera el me atraía un poco, como ningún otro hombre o Pokémon lo había hecho.

– ¡Tu maldad no tiene límites! ¿Qué planeas hacer con el agua que has tomado? -. Me tomó del cuello, a lo que reaccioné lamiendo mis labios.

– Tengo un amigo enfermo, el pobre necesita de su agua “sagrada”, ya sabes lo de siempre.

– Entonces ¿por qué has tomado dos frascos? -. Apretó más aún mi cuello a lo que me desvanecí entre las sobras, reapareciendo tras el, abrazando su sexy torso.

– Pues, podría serme útil alguna vez. Bueno querido, me tengo que ir, ha sido muy excitante volver a verte -. Trató de atraparme pero me desvanecí de nuevo, esta vez reapareciendo justo frente a él.

– Cuando despiertes, yo ya estaré muy lejos de aquí, hasta luego, hermoso y poderoso rey del trueno.

– ¿Despertar? -. Sellé su última palabra con un beso apasionado.

– Mmm eso estuvo rico, nos veremos después querido -. Al decir esto el Dark Void que había preparado para él lo rodeo completamente dejándolo inconsciente, besé mis dedos y después los puse directamente en sus labios.

– Lástima, estás mejor que nunca, hubiera sido divertido hacer travesuras aquí abajo, pero el imbécil de Sirnight se está muriendo lo cual arruina por completo mi diversión -. Salí rápidamente de ese lugar, varias horas de camino después vi como a lo lejos se escuchaban lo que parecían truenos, jajaja me reí para mí misma, pobre iluso si creyó que sería tan fácil caer.

– Bebe esto Sirnight -. Tan pronto llegué al palacio fui a llevarle inmediatamente el frasco con el agua del manantial, poco a poco la piel de Sirnight fue tomando de nuevo el color que tenía antes de que se enfermara, era un maldito desperdicio utilizar esta agua con  él, aunque siendo franca me servía más vivo que muerto.

– Me salvaste… tú… el ser más malvado de el universo… agghh…

– Claro, sólo que, mi estimado y viejo amigo, todo tiene un precio -. Sonreí, ahora Sirnight me pertenecía por completo, el jamás podría olvidar el favor que yo le hice al salvar su patética vida.

– ¿Y cómo es que me lo cobrarás?, ¿siendo tu sirviente por toda la eternidad?

– Por ahora quiero que te recuperes lo más rápido posible y que le hagas una pequeña visita al joven “Kyllian Curt”.

– ¿Qué pasa con él? –

– Salvó al joven rey, no deseado por su padre.

– Te refieres a…

– Sí, a ese marginado idiota que su mismo padre desheredo y por ningún motivo tiene que seguir vivo, al igual que de ninguna manera permitiré que el tome el trono.

– Adoro cuando te pones en ese plan tan malvado, está bien, augghh, aún me duele un poco la cabeza, voy a investigar qué rayos me hizo la maldita de Melissa y cuando tenga el contra hechizo de lo que me hizo, te lo juro que lo pagará.

– No lo dudo querido, no lo dudo, ahora, déjame decirte que a esta hora los dragones deben de haberse enterado de que tomé prestada un poco de agua de su tan famoso “estanque”.

– ¿Te vió alguien?

– Zekrom, sólo que logré escapar y confundirlo.

– ¿Te das cuenta de lo que puede pasar si…?

– Ellos no podrían hacer nada, si lo hacen todos y cada uno de ellos terminarían encerrados por la eternidad, no son estúpidos, están dejando que actúe para así saber qué hacer.

– Bueno y ¿si el chico tiene escondido al joven rey?, ¿qué es lo que sigue?

– Matarlo, a él y al joven rey que protege.

– Pero, Úrsula querida no es que no confié de tus habilidades, pero todos sospecharán si el chico de pronto “desaparece” del mapa.

– Yo les daré una razón para que me nombren reina, el chico morirá, todos pensarán que fue un ataque de los Pokémon que cada vez más se acercan más a los lugares poblados por humanos, como no hay rey todo mundo entrará en pánico y así terminarán eligiéndome a mí como su más sabia gobernante, solo que necesito que el ataque al chico sea público, hoy me reuniré con la jauría de los Mightyena, alguien les tiene que dar un escarmiento para que así puedan hacer bien su trabajo, esos malditos remedos de Pokémon no volverán a fallar una misión NUNCA.

– Pues, el sol está por meterse, por favor cuida que nadie te vea, yo iré con el chico veré si puedo tocar si quiera un pelo de él.

– Sabes, creo que es mejor que no lo hagas, el ataque será mucho mejor que tus estúpidas adivinanzas, así mataré dos pájaros de un tiro y si el chico tiene al joven rey, yo misma se lo sacaré.

– Como tú lo ordenes, veo que entusiasma mucho sacar tu lado sádico.

– No me provoques Sirnight, no me provoques -. Hacía una seña con el dedo como diciendo un “NO”, mientras salía de mi habitación de Sirnight, era hora de ir a hablar con esas patrañas de Pokémon salvajes que decían servirme.

La misión fue dada, a esos Mightyena les quedó muy claro quién era la oscuridad a la que juraron lealtad, el ataque sería esta noche, una noche de tormenta, que mejor que adornarla con una muerte.

– Sólo hay que esperar -. Dije mientras me sentaba lentamente en el trono vestida con un hermoso vestido negro, hecho por mi querida Shania, pasaban las horas cuando de pronto por la puerta principal del castillo, entraban los 3 mosqueteros bajo esa noche tormentosa, con el joven Kyllian Curt detrás de ellos. El traía arrastrando con una soga lo que parecía ser el cadáver de un Pokémon muerto.

– ¡Creo que esto le pertenece mi lady! -. Mis ojos no querían creer lo que estaban viendo… era… era el cadáver de el líder de los Mightyena… él…. él lo había matado.

– ¿Qué… qué es esto?

– Es el cadáver de un Pokémon, que intentó asesinarme esta noche, de hecho era él y una jauría de 40 más, afortunadamente Caius, Thomas y Virgil estaban cerca, así que me ayudaron contra todos ellos y yo maté al líder.

– Agghh… ahh… y ¿qué podría hacer yo con este asqueroso Pokémon muerto?

– No sé, lo mismo me pregunto yo mi lady, me pareció que querría ver al Pokémon que intentó asesinar a un ciudadano de este lugar en el que muy pronto usted será proclamada como reina, ¿no es así? -. El arrogante joven sabía perfectamente que yo lo había hecho, no entendía cómo ni porque, pero él lo sabía.

– Es lo más repulsivo que ha hecho joven Kyllian y no toleraré ninguna de sus insinuaciones, ¿Entiende?-. Los demás mosqueteros me miraban fijamente como pretendiendo que dijera o hiciera algo que me delatara pero no fue así, fingí indignación; fue tanta que tan pronto cambie mi rostro en una forma vulnerable, sus caras se volvieron inseguras de creer las palabras del joven Kyllian, de mis ojos salieron lágrimas de un llanto falso para convencer aún más a los caballeros de que el joven había hecho esto porque me odiaba, fue así como se me ocurrió esa sencilla pero increíblemente efectiva idea.

– ¿Qué?, no es así, usted sabe de lo que yo estoy hablando, ¡no finja conmigo!

– Joven Kyllian entiendo que usted y yo tengamos diferencias, pero ¿insinuarme que soy cómplice de alguna manera de un ataque a su persona?, eso joven Kyllian es lo más bajo que me ha hecho usted -. Dije hipócritamente limpiándome las lágrimas

– ¡Mentira! -. Se acercó a mí empuñando su espada.

– ¡Kyllian ya basta! -. Dijo Caius indignado.

– ¿Qué?, ¿vas a defenderla?, ?ella esta fingiendo!, ¿no se dan cuenta?, ¡ella nos engaña, engaña a todo el reino, por Arceus, ella mandó a estos Pokémon a asesinarme, si no fuera por ustedes yo estaría muerto ahora!

– ¡Irrelevante Kyllian!, ese ataque fue sólo por iniciativa de los Pokémon, esos seres malvados llenos de odio hacia nosotros actúan por si mismos o acaso has hablado con ellos, puedes mentir tú, como puede mentir Úrsula, pero si esto fuera así, tú sabes de qué lado estaríamos -. Bla bla bla, odiaba los malditos discursos de “Justicia” que daba Caius, mientras fingía llanto “lastimada” por Kyllian vi como sus ojos estaban llenos de ira, él sabía ahora de alguna forma quien era yo en realidad, faltaba muy poco para que los demás lo supieran también, tendría que actuar de una manera rápida y adecuada para persuadirlos, tenía que lograr que solo Kyllian terminara siendo el mentiroso de esta situación.

– ¡Mañana tu Kyllian Curt, serás juzgado por alta traición y ustedes estarán de testigos de que él fue quien inicio todo esto!

-Úrsula no creo que sea para tanto, el joven Kyllian te pedirá una disculpa por insinuar que tú bueno, ya sabes -. Dijo algo asustado Virgil, quien aunque suplicara, no lograría impedir que yo misma condenara a la orca al joven Kyllian Curt.

– ¡De ninguna manera!, prefiero ser juzgado o morir antes que pedir disculpas ante una persona tan vil y asquerosa como ella.

– ¡Kyllian, retira lo dicho! -. Insistió Thomas.

– ¡No lo haré!, prefiero pudrirme en un maldito agujero que inclinarme ante ella -. Decía Kyllian Curt con odio en sus palabras.

– ¡Guardias, arréstenlo! -. Estaba fúrica ante sus arrogantes palabras, yo haría que este maldito engendro aprendiera la lección.

– ¡Un momento! Señorita Úrsula por favor, no haga esto, le prometemos que Kyllian no le dará más problemas por favor, tiene que perdonarlo. se lo suplico, en memoria de su majestad, yo le prometo que no lo volverá a ver aquí en el palacio pero por favor olvidemos todo esto, le doy mi palabra que él jamás se interpondrá en su camino -. Las palabras del Virgil de alguna manera funcionaron, lo que ganaría por asesinarlo sería muy poco en comparación de mantenerlo vivo y esto sería señal de mi “infinita misericordia”, que como nueva reina sería perfecto para mi reputación ante los sabios.

– Está bien Virgil, haré lo que dice, el joven Kyllian será perdonado de ser juzgado, pero permanecerá varios días encerrado en un calabozo, así aprenderá a respetar a las personas que no son de su misma clase social.

– Muchas gracias mi lady, es usted una maravillosa mujer, le prometo que no la defraudaremos -. Kyllian Curt se encontraba indignado, seguía mirándome con repudio mientras Thomas lo detenía y tapaba su boca para que este no pudiera pronunciar ninguna palabra más.

– Pueden retirarse y joven Kyllian le prometo que su ataque no quedará impune, en cuanto yo ascienda al trono tomaré represalias en contra de los culpables, “los Pokémon” -. Dije mientras se daban la vuelta para llevarse al joven Kyllian, este mismo se sorprendió ante mis palabras, así sería, faltaba muy poco para que esa investigación sobre la familia del rey terminara y entonces fuera yo proclamada como la única reina de Unova.

Nadie logrará jamás detenerme, mis objetivos son claros; “la destrucción para aquellos que osen revelarse”. La muerte es la alfombra por la que suelo caminar, la maldad es la capa que siempre me cubrirá y la sangre, la sangre es todo aquello anhelo.

CONTINUARÁ…