La humanidad, seres arrogantes, llenos de prejuicios y demencia en sus almas, creen poder hacer todo lo que les venga en gana sin consecuencia alguna, ¿por que soy la encargada de castigarlos?, el demonio más cruel no busca justicia, el demonio más cruel jamás buscará venganza, el más cruel de los demonios solo busca saciar su apetito de poder y sangre, es hora de que todo mundo sepa, quien soy yo…. 
Úrsula Moore
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CAPITULO 2: Villanía
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– Señorita Úrsula, el rey pregunta por usted, desea verla en el trono, ahora
– Dile que ahora voy,ame un minuto -. Dije arreglándome para poder salir de la habitación, estoy harta de tener que servir a este patético humano al que llaman “Rey”, pero bueno eso muy pronto cambiará.
– ¿Me llamó su majestad? -. “El Rey”, creo yo que era el rey, pero de la mediocridad, todo su maldito reino no creía en él. Nadie lo veneraba como deberían, yo estaba convencida de que, por supuesto este reino, necesita un nuevo rey o reina tal vez, soy perfecta por naturaleza, que más necesitaba este inmundo reino, aparte de una guerra y estar sumidos en el caos por supuesto.
– Señorita Úrsula, ayer estuve pensando lo que me dijo, sobre ganar territorio a los Pokémon, no creo que la guerra entre humanos y Pokémon sea completamente necesaria, nosotros podemos convivir, llegar a un acuerdo.
– Majestad, con el debido respeto, los Pokémon son criaturas salvajes, poco a poco su reino se ha venido abajo gracias a ellos y ¿aún así no quiere comenzar una guerra?, no entiendo de qué lado está, la guerra por Unova tiene que comenzar…. AHORA.
– Pero señorita Úrsula no creo que sea lo más necesario.
– Lo que usted crea que está bien o mal, no es su decisión, para eso estoy yo aquí mi señor, yo tomaré las decisiones por usted, para hacer de este un reino completamente nuevo.
– ¿Haría eso usted por mí, señorita Úrsula?, ¿De verdad tomaría las decisiones fuertes por mí, pensando todo el tiempo en lo mejor para este reino? -. Esa pregunta me ofendió realmente, yo lo único que quiero es acabar con ambas partes, lo que sobreviva de la guerra será mi servidumbre, pensé por un momento irónicamente en mi cabeza a lo cual solté una ligera risilla.
– Mi Lady, ¿está usted bien?, ¿o es acaso que mi pregunta le ha parecido demasiado graciosa?
– No no, una disculpa majestad, recordé algo ligeramente gracioso que me ocurrió hace rato, pero por supuesto que acepto, yo daría hasta mi vida por usted, que no le quede ninguna duda de ello -. !Claro… pero por supuesto que no, yo a diferencia de toda esta peste!, soy inmortal, ¿mi vida por el rey?, creo que eso fue lo más parecido a un chiste de mal gusto que haya dicho. Lo que yo quiero es que este maldito anciano termine de morir, para así yo poder ascender al trono, como consejera real tengo el derecho de ello, si no tiene hijos, o alguien más cercano a él, yo reinaré.
– Señorita Úrsula, está usted muy distraída esta noche, ¿le parece que sigamos con la plática después?, no quiero ser una molestia más para sus asuntos personales.
– ¡Majestad, no diga usted eso!, es solo…que… mi madre… ella…. Ella está muy mal, necesito ir a verla por última vez -. Patética mentira, mi madre no existe, por supuesto que fingía, qué más da, un día más un día menos, el anciano no morirá… al menos no por ahora.
– ¡Por supuesto!, usted tiene que estar con ella, no sé qué hace en mi palacio, cuando su madre esta tan grave, vaya a verla Úrsula, ella es mucho más importante, nuestros asuntos pueden esperar -. Me tomaré unos días fuera de aquí, comer comida humana no saciaba mi hambre, así que iré a devorar mi comida favorita…
– Claro su majestad, en este momento tomaré algunas de mis pertenencias y me iré con mi madre -. En mi interior, tal vez muy en mi interior me sentía un poco culpable al mentirle… ¡Ja!, como si yo supiera qué rayos es la culpa. Agradezco al dios Arceus el no haberme dado esos sentimientos tan patéticos.
– Por favor Úrsula que la acompañen algunos guardias, ¿ya es algo tarde para salir no le parece? -. Maldita sea
– Claro señor, se hará como usted ordene. Muchas gracias, ahora con su permiso me retiro -. Obviamente todos sabemos, que esos guardias no pasarán ni la mitad del bosque.
Mientras iba en ese carruaje, rodeada de inútiles guardias pensaba en como el rey y yo nos habíamos conocido cierto día que el salía a cazar, hace algunos años ya, yo tenía todo preparado, su reino cada vez se hacía más grande, al contrario del reino Pokémon, que cada vez se empobrecía y caía en el hambre, los humanos piensan que el mundo puede llegar a ser todo de ellos, sin embargo tienen que aprender a compartir, el poder absoluto en un humano es estúpido e inestable, la región de Unova necesitaba un reino que fuera severo y cruel, sólo así entenderían quien es el Rey, mi objetivo desde que encontré al rey cazando fue desterrarlo del trono, no temo a decirlo dentro de mi pues sé exactamente lo que quiero,  robé el cuerpo de una chica que había asesinado días antes, hermosa claro, había aprendido mucho tiempo atrás, que la seducción y la belleza puede ser la mejor manera de ocultar mis verdaderas intenciones, los hombres jamás se resisten a una “mujer indefensa y virginal”, patético en  verdad, pero cierto. El rey al verme “indefensa”, casi moribunda, me recogió y me nombró su consejera real de la noche a la mañana, mi plan había transcurrido a la perfección hasta ahora, sólo había una cosa que no me gustaba, los Pokémon, que antes habían formado parte de esta alianza ahora me chantajeaban con descubrirme ante todo el mundo quien era en realidad, tenía que comenzar la maldita guerra lo más pronto posible, pero antes debía conseguir ese objeto, que les permitía a ellos comunicarse con los humanos, “la gota de cielo”, era un pequeño objeto mágico, que yo jamás necesité hasta ahora. Según la antigüedad entregada por el mismo Arceus, fue hecho para que los Pokémon se pudieran comunicar con los humanos para evitar altercados y malentendidos, tenía que destruirlo, entonces así todo sería perfecto. Esta noche me contactarían a mitad del camino, sólo había un problema, los dos guardias que venían atrás de mí cuidándome las espaldas
– ¡Señorita Úrsula no salga de la Carruaje! ¡Hay Pokémon salvajes, nos atacan! -. Pararon el carruaje y baée de él como si nada ocurriera, cargando ese molesto vestido negro que, no sé por qué, adoraba, mis guantes de piel negro y mi sombrero de copa, yo era en ese entonces la mujer mejor vestida del reino. Me adentré en el bosque justo en el punto de espera, estaba mi gran trono hecho de cuarzo negro, en el cual me senté. los Pokémon traían a los guardias atados, ellos miraban atónitos como yo subía a ese trono esperando a los Pokémon del consejo y junto con ellos a “la gota de cielo”, que les permitiría hablar conmigo en mi forma humana. Los Pokémon del consejo uno a uno hicieron acto de presencia:
De las sombras del inframundo surgía Giratina, el más parecido a mí, llevaba odio en su alma, pues el dios de los Pokémon lo había desterrado al mundo inverso, él era el “renegado” y rebelde. Hizo presencia como un humano de cabello negro y ojos azules, vestía una túnica negra con franjas tintas.
El siguiente en surgir fue el dragón de fuego. De un camino de llamas azules llegaba hacia el trono, Reshiram el Pokémon que buscaba la verdad, se presentó como un humano rubio de ojos azules, portando una túnica blanca impecable, ciertamente este Pokémon no me simpatizaba mucho, la “verdad” no siempre es el camino correcto.
Un portal del tiempo surgía; la forma humana de Dialga salía del mismo, quien se dice que controla el tiempo, siempre en eterna pelea con el Pokémon del espacio, se personificó como un humano pelirrojo, de ojos castaños, portando la túnica azul, que representaba al mismo tiempo, también guardaba algo que podía saborear en su alma, había rencor hacía su hermano, eso me gustaba, algún día podría llegar a ser útil.
Un gran rayo azotó al campo rodeado de arboles y Pokémon adorándonos, el Pokémon de los ideales, portaba una túnica negra pura delineada con una especie de tela eléctrica, era el Pokémon Zekrom, personificando al rayo se acercaba hacía el trono un humano de tez blanca, cabello negro y ojos miel, hermano gemelo del Pokémon de la verdad, ambos se odiaban a muerte, pero en este consejo sabían que tenían que comportarse y guardar las apariencias, solo yo conocía los sentimientos, sueños y pesadillas de todos estos Pokémon aquí presentes.
Se abría en ese momento un portal del espacio, partículas de color rosa salían mientras que de ese túnel surgía Palkia, quien se representaba como una mujer de cabellera dorada, se dice que ella controla el espacio, tiene el poder de distorsionar mundos enteros a su antojo, un poder muy grande para pertenecer a un solo Pokémon, sin embargo, sus poderes no podrían funcionar sin la compañía de Dialga, con quien obviamente, jamás había tenido una buena relación.
Vientos huracanados hicieron volar mi sombrero de copa. Sabía que venía en camino el último de los grandes dragones. De un tornado salía el gran Rayquaza, proveniente de su eterno palacio en la región Hoenn, se dice que él nos protege de las quemaduras del sol, haciendo algo llamado capa de ozono que cubre todo el planeta, representado como un humano de tez morena, con unos hermosos ojos verdes esmeralda, una túnica verde rodeaba su cuerpo.
Parados frente a mí estaban ellos, los Pokémon del consejo, nombrados por el antiguo Arceus, los 6 grandes dragones hermanos, tenía que dar mi reporte, pues ellos me pidieron vigilar a los humanos de cerca, aunque claro, no sabían de mis pequeños planes y si lo sabían, ellos no podían hacer nada. Prometieron al dios Arceus jamás volver a causar caos en el mundo y si lo hacían serían castigados, quedando atrapados hasta que un “humano puro de corazón” llegara a ellos. ¡Ja, como si eso pudiera llegar a pasar!, sólo podían ayudarnos a los Pokémon de rango menor y a regir el mundo Pokémon cuando este estuviera en extremo peligro.
Ahí venía, su adorada pertenencia, acompañado de los “tiernos” y molestos hermanitos dragones, Latias y Latios, cuidaban de “la gota de cielo”, misma que fue puesta en el centro de la mesa de cristal que surgía justo al frente de mi trono…. Donde los hermanos dragones darían sus palabras de aliento a los Pokémon y “humanos” presentes.
– Mi lady, que haremos con los humanos presentes -. Preguntó directamente en lenguaje humano mi fiel sirviente Mightyena, a un lado de mi trono.
– Mmmm… déjalos donde están, tal vez quieren ver esto, además, puede que los hermanos dragones mueran de hambre despues de hablar tanto ¡jajaja! -. Dije irónicamente.
-Entiendo mi lady.
– La auditoría de los grandes dragones comenzará ahora -. Era el Pokémon Legendario Arcanine, dijo esas palabras lanzando fuego hacía el cielo, indicando que iniciaba esta pequeña reunión.
La auditoría había comenzado, el ambiente era muy tenso. Debo decir que para tener miles de años son algo “aburridos”. Por Arceus, ¿tendré que matar a alguien para que puedan hablar de una maldita vez y saber qué es lo que quieren de mi?
– Me opongo completamente a la guerra -. Dijo Palkia. ¡Esa maldita! ¿Cómo se atreve?
– ¡Me opongo a la guerra también!-. Dijo Dialga. ¡Claro!, ahora los hermanos que tanto se odiaban tenían que estar de acuerdo.
– ¡Pues yo digo que la guerra debe iniciar, los humanos quieren terminar con nosotros! ¡No podemos permitir que ellos sigan amenazando la vida de los Pokémon! ¡Mostrémosles que este mundo no solo les pertenece a ellos! -. Continuó el odiado Giratina.
– Giratina, hermano debes comprender que esto no se trata solo de pelear, la verdad es que nos necesitamos los unos a los otros, debes comprender que los humanos son parte de este ecosistema y estoy completamente seguro de que dialogando con su rey, las cosas volverán a su curso, compartiendo esta tierra, como siempre lo hemos hecho -. Dijo el Pokémon de la verdad, después de Giratina solo escuché “BLA BLA BLA”. ¡Estupideces!, la guerra debe venir.
– A favor de la guerra estoy yo hermanos. Los humanos deben aprender a controlar su sed de poder, nosotros no podemos dejar que este mundo siga en sus manos, tienen que venerarnos como lo que somos… ¡DIOSES! -. Me agradaba Zekrom. Ese fornido cuerpo musculoso además tenía una gran mente tirana, que me atraía. Yo sólo miraba como discutían, Zekrom miraba hacía el trono, él y yo habíamos hablado antes. Por supuesto lo convencí de que la guerra era necesaria, era un iluso soñador fácil de manejar. ¿“El Pokémon de los ideales”?,  era el Pokémon idiota más manipulable.
– ¡Hermanos! ¡Basta ya! ¡El mundo está sumido en caos, debemos de poner esto a votación pero no sin antes escuchar a nuestra espía en el grupo humano! Adelante oscuridad, habla -. ¡Ja! ¿Ahora Rayquaza fingiría ser gentil?, me odiaba desde el principio de los tiempos, pero bueno, yo daría mi “humilde” opinión.
– ¡Hermanos Pokémon! ¡Caudillos del hambre y el destierro! ¡Los humanos planean ya esta guerra! ¡Nosotros debemos tomar acciones fuertes en su contra! Ellos sólo quieren esta tierra para obtener más poder, no porque ellos sufran hambre o penas. Sólo quieren saciar su apetito de obtener más riqueza. ¡No podemos permitir esto más! ¡Nosotros tenemos que luchar! ¡Peleemos juntos! -. Al escuchar estas palabras todos lo Pokémon gritaban y aullaban al viento. Podía sentir que crecía el odio en sus corazones.
– ¡Basta Darkrai! -. Gritó Rayquaza.
– ¿Cómo acabas de decirme? -. Lo miré fijamente.
– D A R K R A I. ¿Ese no es tu nombre? “Úrsula Moore”, yo propongo que pongamos a votación si debemos iniciar o no esta guerra -. ¿Acaso ese inepto me llamo por mi nombre?, nadie me había dicho así desde hace mucho tiempo, era raro, no voy a permitir que esa votación salga negativa, tienen que decir sí a la guerra.
– Voto en contra -. Dijo Dialga.
– En contra -. Habló también Palkia
– ¡A favor! -. Gritó con fuerza Giratina.
– Estoy a favor -. Continuó pensativamente Zekrom.
– Totalmente en contra, lo siento hermanos -. Dijo el aguafiestas de Reshiram, por último y el más importante, el voto del gran dragón Rayquaza, espero este a favor, porque si no mi maldito plan estaría destruido.
– Estoy a favor, pero quiero que Darkrai se retire de su puesto como mediador entre humanos y Pokémon.
– ¿Qué? ¿Por qué? -. ¡Dije algo sorprendida y molesta!
– Es obvio que tienes demasiado rencor en tu ser, el cual no puedes controlar, tu aura irradia odio y se siente a kilómetros, pondremos a una mediadora más hábil e inteligente, que tenga la cabeza fría ante todo, de preferencia elegirémos la paz, antes que la guerra, pero si los humanos buscan guerra, tendremos que defendernos-
– ¡TÚ NO PUEDES HACERME ESTO! ¿CÓMO ES QUE TE ATREVES? ¡YO SOY LA OSCURIDAD INFINITA! ¡EL ODIO PERSONIFICADO!¡YO NO CEDERÉ MI PUESTO!
– Lo siento Darkrai, la decisión ha sido unánime, estás fuera de esto.
– ¡Les juro que se arrepentirán! ¡Giratina, tú… Tú tienes que decirleee! ¡Él no puede hacerme esto si te opones! ¡Giratinaaaaa! ¡Tu alma guarda rencor! ¡Haz algo!
– Lo siento Úrsula. Mi hermano dragón tiene razón, tu alma está llena de venganza y todos los sentimientos malignos, yo podré sentir rencor, pero no desquito mi odio con los demás, algo que tú no has aprendido.
– Sáquenla y traigan a Melissa -. Dijo el maldito traidor de Zekrom, mirando hacia otro lado al verme fúrica.
– ¡Se arrepentirán! ¡Suéltenme! ¡Suéltenme! ¡Quítenme sus asquerosas manos de encima! ¡Me vengaré! ¡Me vengaré! ¡Lo juro por mi oscuridad infinita! ¡Malditos sean! ¡Todos ustedes! ¡Malditos sean!
– Mi lady, será mejor guardar la calma -. Dijo mi leal Mightyena que me acompañaba.
– Mata a los humanos, no quiero que digan nada -. Ordené furiosa mentalmente a Mightyena  entendía a la perfección mi mente.
– Como usted ordene mi Lady -. Mientras tres Gallade me acompañaban al pueblo más cercano, a lo lejos escuchaba como gritaban esos humanos de dolor, al ser despedazados lentamente por mis leales súbditos Pokémon. Comencé a mover mis manos llena de rabia y con deseos de venganza, entonces descubrí que juntando sombras en mi mano podía crear esas esferas que llamé “brecha negra”,  había descubierto un nuevo truco. Podía hacer una clase de “magia”, hice tres, sin que los Gallade las vieran y después las lancé contra ellos. Cayeron al suelo, dormidos. Todo era perfecto, había descubierto un nuevo don gracias a mi odio. Me alimenté de sus pesadillas y logré hacerme más fuerte aún. Mientras que ellos se debilitaron hasta morir. Tenía que probar esto en humanos, lo haré con el rey, él será mi conejillo de indias. ¡Perfecto!, ahora tengo que buscar la forma de llegar de nuevo al reino. ¿Pero cómo?, si los dragones se enteran de que vuelvo me encerrarán para siempre, pero… ellos no pueden hacer nada, si humanos me rodean, conseguiré unos humanos que todo el tiempo me vigilen hasta llegar al palacio, dije mirando esa vista panorámica donde podía apreciar la bahía de Undella. Tengo una idea, el ser la dama sufrida y atacada sería de nuevo el plan perfecto. ¡Claro!
– ¡Mightyena, desgarra este vestido ahora! -. Dije algo fuera de sí.
– Pero… ¡mi lady! ¡Yo no puedo lastimarla! Usted… usted es una diosa,  ni si quiera tocarla, no soy digno de ello.
– ¡Vamos cobarde! ¡Sólo aráñame un poco la piel y destroza el maldito vestido!, no me pasará nada! ¿Olvidas acaso que soy inmortal? -. Dije mirando de cerca el precipicio para caer directamente sobre el mar. Hizo lo que le dije, rasguñó mi piel y rasgo por completo el vestido. Fue entonces cuando me lancé al barranco y nadé hasta donde creí que sería conveniente.
– ¡Auxilio! ¡Auxilio! ¡Ayúdenme! ¡No sé nadar! ¡Auxilio! -. Aquí comenzaba mi nuevo plan, un nuevo plan que esta vez no podría fallar,venían dos humanos repulsivos a rescatarme, llegando a la playa conocí al tercero. Uno llevaba resentimiento en su corazón, me acogía saberlo. Fingí un desmayo para darme más importancia, parece que ellos han caído. Ahora son mosqueteros del rey, los tengo conmigo como fieles sirvientes, parece que el rey se ha convencido de que la guerra tiene que iniciar, aunque solo una duda ronda por mi cabeza ¿Quién es diablos es Melissa? Tengo que conseguir “la gota de cielo” antes de que sea demasiado tarde, tal vez estos mosqueteros inútiles ahora me sean de utilidad…
Nadie logrará jamás detenerme, mis objetivos son claros; “La destrucción para aquellos que osen revelarse”. La muerte es la alfombra por la que suelo caminar, la maldad es la capa que siempre me cubrirá y la sangre… la sangre es todo aquello anhelo…


Continuará…..